Descripción

Salvador Capdevila no aspiraba a ser abogado cuando era pequeño, su sueño era ser médico para poder ayudar a las personas. Sin embargo, algo en el ámbito legal le atrajo, y eventualmente estudió Derecho para convertirse en un respetado abogado. La abogacía no sólo se convirtió en su profesión, sino también en uno de los pilares de su vida. Está tan inmerso en el campo legal que sus destacados libros tratan sobre normativas y pautas a seguir.

Ve a la abogacía como un servicio y se esfuerza en ayudar a las personas de la mejor manera posible. Considera que el 80% de los casos se gana si se tiene la razón, y el abogado puede hacer la diferencia en el resto. Además valora la importancia del Colegio de Abogados y su papel en la mejora de los derechos de los ciudadanos en el ámbito de la justicia.

Capdevila también destaca su compromiso con la familia y la importancia de equilibrar su vida personal y profesional. Pese a las demandas de su profesión, ha establecido límites en su horario laboral para gozar de su familia. Su esposa, procuradora y trabaja en el mismo campo, comprende su compromiso con la profesión.

En resumen, Salvador Capdevila se convirtió en abogado siguiendo su pasión por ayudar a las personas, y considera que la abogacía es su vocación. Mantiene un fuerte compromiso con su familia y valora el papel del Colegio de Abogados en la mejora del sistema de justicia.

Su reportaje en el libro Advocats d'Andorra